Traslado de la feria de la Catedral causa incertidumbre entre sus trabajadores.
Por
Jesús Emilio Hernández Figueroa. Periodista Independiente.
La Habana, Cuba, 1 de noviembre. –La nacional e internacionalmente conocida feria de la Catedral de la Habana ha sido trasladada por decisiones del Gobierno, conjuntamente con Eusebio Leal Spengler, historiador de la ciudad. La que antes estaba en las afueras del antiguo Seminario de San Carlos y San Ambrosio, en la calle Tacón e/: Empedrado y Chacón, Habana Vieja, ahora abrirá al público desde un antiguo almacén de depósito construido en 1885, conocido como San José y ubicado en Avenida Desamparados esquina a calle Cuba, también Habana Vieja.
Entre carretillas, autos y camiones, los artesanos transportaron sus mercancías hacia la nueva ubicación de la feria, y muchos de ellos expresaron su inseguridad, primando la incertidumbre ante dicho traslado. Algunos se mostraron optimistas ante algunas condiciones creadas para su comodidad, pero la mayoría piensa en las pérdidas económicas por pocos ingresos, debido a las pocas ventas que se avecinan.
“En estos momentos estamos atravesando una gran baja turística. Los bajos ingresos, debido a las pocas ventas, son objeto indispensable de los comentarios de los artesanos que, además, tenemos que pagar grandes impuestos al Estado, sin importar si se vende o no. Ahora, nos sacan del casco histórico de la ciudad y nos confinan a un lugar cerrado en las afueras del mismo, donde el turista de a pie tendría que caminar, desde el casco histórico, alrededor de un kilómetro y medio para simplemente observar o comprar. Me parece que si antes vendíamos poco, ahora venderemos menos”. –comentó un artesano que pidió no ser reconocido.
Los pintores igualmente se mostraron molestos e inconformes con su actual puesto de trabajo que no les ofrece la comodidad adecuada y no les confiere seguridad a sus pinturas a la hora de cerrar. A lo cual, la actual Dirección del lugar expresó la necesidad de buscar alternativas inmediatas que permitan la solución del problema.
Los carretilleros de la antigua feria son quizás los más afectados, ya que sólo un grupo reducido logró mantener su trabajo en la nueva ubicación, aunque también prima el descontento y la incertidumbre igualmente hace gala de su presencia, pues aún desconocen sus funciones, su salario y forma de pago.
El lugar estuvo custodiado por dos patrullas de policías que cuidaron el orden en los exteriores del lugar hasta concluido el traslado.
Cartel colocado por la Oficina del Historiador de la Ciudad
Nueva ubicación de la Feria de la Catedral.